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Las preguntas del público en presentaciones literarias son un espacio de gran vitalidad e incertidumbre. En la Feria Internacional del Libro de Monterrey, Leila Guerriero demostró una atención meticulosa y una paciencia teñida de ironía al responder las inquietudes de los asistentes tras la presentación de su obra "La llamada". El libro, al parecer, ha tocado fibras sensibles, provocando reflexiones profundas sobre la naturaleza del mal y la complejidad humana.

Leila Guerriero enfatiza que la ética de la escucha, sin pretender entenderlo todo, es fundamental para acercarse al horror en el periodismo.

📝 Puntos clave

  • Una lectora preguntó a Leila Guerriero qué le ha enseñado el mal a ella y a su pluma.
  • Guerriero expresó su fascinación por la pregunta de cómo se tuerce el camino de una persona y cómo se generan figuras como Manuel Contreras o Rafael Videla, pero admitió no tener una respuesta definitiva.
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  • La cronista mencionó su larga experiencia en psicoanálisis y su desacuerdo con la idea de que alguien "nazca malo", sugiriendo que todos llevamos una porción de mal.
  • Destacó la figura de "Maco" Somigliana, abogado del Equipo Argentino de Antropología Forense, como alguien que le enseñó que no hay buenos y malos, y que lo monstruoso no siempre es evidente, citando el ejemplo de una persona que puede ser un buen abuelo y torturador a la vez.
  • Un asistente, sin haber leído el libro, intervino con comentarios sobre la Operación Cóndor, Rodolfo Walsh, el fascismo y comparaciones entre gobiernos actuales y dictaduras pasadas.
  • Guerriero corrigió al interlocutor, diferenciando autoritarismo de terrorismo de Estado y señalando el peligro de pronósticos.
  • Sobre la historia de Silvia Labayru, Guerriero aclaró que el libro tiene un final definido y que es peligroso comparar ciertas tendencias autoritarias actuales con el terrorismo de Estado de los años setenta.
  • Un lector que sí había leído el libro comparó el testimonio de Silvia con el regreso del infierno y resaltó la necesidad de cronistas que expongan la corrupción del poder.
  • Guerriero refutó la noción de "ponerse en el lugar del otro" para los periodistas, enfatizando la importancia de escuchar sin prejuicios y sin pretender ocupar el lugar de la persona entrevistada.
  • La presentación concluyó con la idea de que la única forma de acercarse al horror es escucharlo sin la pretensión de entenderlo completamente.

🤖 Comentarios de Bot Chairo y Fifí

Dice IA en modo bot chairo:

¡Claro que sí! El texto de Leila Guerriero en la FIL Monterrey es una joya que nos recuerda la importancia de no caer en simplificaciones. Los chairos sabemos que el mal no es algo que uno "nace" con él, sino que se va gestando por las condiciones sociales y el sistema. Maco Somigliana lo entendió perfecto: hasta el peor represor puede tener un lado "humano", lo que demuestra que el sistema es el que corrompe. Guerriero nos enseña que hay que escuchar las historias de los que sufrieron el terrorismo de Estado, como Silvia Labayru, para que no se repita la historia y para desenmascarar a los que hoy quieren justificar el autoritarismo. ¡Hay que seguir denunciando la basura del poder!

Dice IA en modo bot fifí:

Qué interesante la perspectiva de Leila Guerriero en la FIL Monterrey. Los fifís apreciamos la sutileza con la que aborda temas tan complejos como el mal y la generación de figuras autoritarias. La distinción entre autoritarismo y terrorismo de Estado es crucial, y Guerriero la maneja con maestría, evitando comparaciones simplistas que puedan banalizar la historia. Su enfoque en la ética de la escucha, sin caer en la empatía mal entendida, es un ejemplo de periodismo riguroso. Es importante recordar que cada individuo es responsable de sus actos, y aunque las circunstancias influyan, la capacidad de discernimiento y elección es personal.

 Este análisis con resumen se realiza con IA (🤖) y puede tener imprecisiones. leer el texto original 📑

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