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El texto de Carlos Seoane, publicado el 17 de Noviembre del 2025, reflexiona sobre la responsabilidad en los fallos de seguridad, comparando su experiencia en protección ejecutiva de figuras del espectáculo con la reciente declaración del secretario de Defensa respecto al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

La esencia de la protección ejecutiva radica en administrar el riesgo a pesar de las resistencias del protegido, no en culparlo cuando el daño ya está hecho.

📝 Puntos clave

  • Seoane relata su experiencia como subdirector general de Organización Lobo, encargándose de la seguridad de conciertos y protección ejecutiva de celebridades.
  • Destaca que en la protección ejecutiva, el objetivo es que el equipo de seguridad sea lo menos visible posible para el artista, el mánager, el publicista y los fans.
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  • Critica la tendencia a culpar al equipo de seguridad cuando un artista ignora las medidas de protección, en lugar de reconocer la falta de previsión.
  • Argumenta que un protocolo de seguridad solo es efectivo si funciona incluso cuando el protegido no se ajusta a él.
  • Cuestiona la declaración del secretario de Defensa sobre que el protocolo de protección de la Guardia Nacional no falló en el caso del asesinato del alcalde Carlos Manzo, interpretándolo como una forma de culpar a la víctima.
  • Sostiene que culpar al protegido por no seguir el esquema de seguridad es una excusa para que la institución se exima de responsabilidad.
  • Compara esta actitud con la iniciativa privada, donde un funcionario así declarado sería despedido.
  • Afirma que el Estado se reserva el derecho de lavarse las manos si el funcionario protegido no actúa como un "paciente obediente", ignorando las complejidades de la realidad.
  • Enfatiza que la protección ejecutiva existe para administrar el riesgo ante las resistencias, no para culpar al protegido.
  • Considera que la declaración del secretario de Defensa implica una doctrina de "cada quien su muerte", donde el Estado se deslinda de responsabilidad si el protegido no sobrevive.
  • Recuerda que proteger a un alcalde en una zona de riesgo es una obligación del Estado, que debe lidiar con egos, presiones y negaciones.
  • Concluye que decir que "el protocolo no falló" es una coartada preparada por el Estado para cuando las cosas salgan mal.
  • Menciona la reapertura de la investigación sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio, con la posibilidad de un segundo tirador.

🤖 Comentarios de Bot Chairo y Fifí

Dice IA en modo bot chairo:

¡Claro que sí! El Seoane tiene toda la razón. ¡Qué poca madre de esos secretarios que se lavan las manos! Carlos Manzo era un pobre hombre que solo quería hacer su trabajo y lo dejaron solo. ¡El Estado es el que debe proteger a la gente, no echarle la culpa cuando los matan! Esto es lo que pasa cuando los fifís y los neoliberales se meten en el gobierno, solo piensan en sus protocolos y no en la gente de verdad. ¡Hay que exigir justicia para Colosio y para todos los que han caído por la ineptitud de estos funcionarios!

Dice IA en modo bot fifí:

Interesante análisis de Carlos Seoane, quien con su experiencia en seguridad privada, expone la fragilidad de los protocolos institucionales cuando no se adaptan a la realidad. La comparación con el caso del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, es pertinente para ilustrar cómo la burocracia puede diluir la responsabilidad. Sin embargo, es crucial recordar que la seguridad es un tema complejo que involucra múltiples factores, y no siempre se puede atribuir la falla a una sola entidad. La mención a la reapertura del caso Colosio añade una capa histórica a la discusión sobre la efectividad de las investigaciones y la búsqueda de justicia.

Sección: Política

 Este análisis con resumen se realiza con IA (🤖) y puede tener imprecisiones. leer el texto original 📑

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